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Ojalá haya valido la pena guardar esta carta

30 mayo, 2010
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recomendada por Gonzalo Anzola

La Nación, Sabado 1 de julio de 2006, por Juan Pablo Varsky

Querido Lionel:

Nadie puede consolarte en este momento. Tampoco haré el intento. Al dolor por la eliminación, se te agrega esa frustrante sensación de impotencia por no haber hecho nada desde adentro. Admito que el desarrollo del segundo tiempo sugería tu ingreso. Los centrales alemanes estaban nerviosos y se equivocaban en los pases. Frings miraba para adelante y ya no retrocedía. En definitiva, quedaba un enorme espacio para que impusieras tu gambeta en velocidad. Lo que hubieras dado para juntarte con tu compadre de conferencia Carlitos Tevez (¡viste lo que jugó y lo que metió el león de Fuerte Apache!).

No te voy a dar manija. Prefiero ponerme en el lugar de Pekerman y, aunque no coincida con él, hacer la siguiente lectura: Crespo estaba fundido y buscó en Cruz alguien que pudiera aguantar la pelota arriba para que no volviera tan rápido al campo argentino. Pero un minuto más tarde del cambio, Alemania empata y ahí comienza otro partido. Además, se había lastimado el Pato y debió entrar Leo Franco, una sustitución obligada que le achicó el repertorio al entrenador. Después, llegó el cruel momento de la definición. Justo el Ratón vino a errar, el mejor en este Mundial, el que había hecho el gol de cabeza que gritaste con todos tus compañeros.

Se termina el Mundial demasiado pronto. Para nosotros y para vos, que habías llegado con la intención de consagrarte definitivamente. Todos estuvimos pendientes de tu maldito desgarro. Que si llegabas, que si estabas para media hora, que si ya dabas para todo el partido

Dentro y fuera de la cancha, tuviste una exposición altísima de la que intentaste protegerte, acompañado por tu amigo del alma Oscar Ustari. Ustedes fueron los primeros chicos que saltaron de un Mundial juvenil a uno de mayores en años consecutivos. Sé que no te alcanza ni haber jugado tres partidos, ni haber marcado un gol en ese inolvidable 6-0 que, cuando pase el tiempo, tendrá vida propia. Ni ser el argentino más joven en debutar y en facturar en una Copa del Mundo. No pudiste demostrar todo lo que querías. Y eso te mata. Te quedaste solo en el banco tras la derrota consumada. No te quedaban fuerzas para caminar hasta la cancha. A veces, no jugar te cansa más

Faltan cuatro largos años para la revancha. La Copa América no tiene atractivos (deberemos recuperarlos) y las eliminatorias no tienen misterios. Con este formato, Argentina ya no sufre más. Recién vas a tener 23 cuando llegue Sudáfrica. Seguramente, festejarás tu cumple en la concentración argentina. Más maduro y menos pichón, podrás aprovechar esta experiencia de Alemania. Sea quien fuere el nuevo seleccionador, serás un imprescindible en el nuevo proyecto. Seguramente te van a acompañar muchos integrantes de este equipo como Tevez, Mascherano, Maxi Rodríguez, Milito, Ustari y siguen las firmas. Se sumarán otros (los menos) como tu compinche Agüero, Gago, Zabaleta o Gonzalo Rodríguez. Como dijo Crespo en la triste rueda de prensa: no toquen a este grupo porque dentro de tres años será aplaudido por todo el mundo.

Acordate que tu ídolo Diego se quedó afuera en el 78 y terminó expulsado contra Brasil en el 82. Tenía 25 cuando se pareció a Dios jugando al fútbol en México, su segundo Mundial. Mientras tanto, intentarás dominar el mundo desde Barcelona. Encima, Rijkaard te había dejado sin la final de la Champions cuando te habías recuperado.

Pero no te meto más fichas . Irrumpiste en el planeta fútbol hace exactamente un año, cuando levantabas todos los trofeos en Holanda 2005: mejor jugador, goleador y el más importante, el de campeón. Todos te valoran como el futbolista joven más importante del mundo, por encima de Robinho y de Rooney. No me lo digas: ellos todavía sueñan con levantar esta Copa. Hiciste un buen Mundial, aunque todos esperábamos mayor protagonismo de tu parte, vos más que nadie. Te luciste contra Serbia, aprendiste contra Holanda y aprobaste contra México

Lionel, el futuro sigue siendo tuyo. Sudáfrica 2010 te pertenece. Hoy es un consuelo. Dentro de cuatro años, será una realidad. Dejá que el tiempo haga su trabajo. Por las dudas, me guardo una copia de la carta.

Te mando un abrazo

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