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Alí intenta colgar los guantes

26 junio, 2010

por María Eugenia Gambetta

Dentro del ring siempre iba al frente, no amagaba un golpe. Por algo sólo tiene 5 derrotas y ni un sólo empate en 61 combates disputados. Sin embargo, un 26 de junio de 1979, Muhammad Alí, uno de los boxeadores más grandes de la historia, anunció su retiro, aunque dos años después volvería a calzarse los guantes.

Digno de respeto. Esto no es sólo la traducción al castellano del nombre que adoptó y por el que comúnmente es conocido Cassius Marcellus Clay, sino que también es un claro sinónimo de su carrera deportiva. No fue considerado únicamente “el más grande de todos” en su etapa profesional, sino que también hizo lo propio en sus inicios en el amateurismo. Seis semanas después de haber empezado las prácticas de boxeo circunstanciales (arrancó con el deporte para defenderse tras haber sido robado) y con 12 años tuvo su primera pelea. Desde ese momento, los logros se fueron acrecentando y la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Roma 1960 no demoró en llegar.

Ya en el profesionalismo, con un título mundial a cuestas y habiendo acostumbrado al público a sus egocéntricas y polémicas declaraciones (“El próximo sos vos, oso feo, a vos te voy a noquear antes del octavo round”, a Sonny Liston antes de enfrentarlo por la corona, ó “Soy hermoso, soy el más grande, con puños fuertes pero corazón blando…”, en uno de sus poemas), Clay anunció su conversión al Islamismo. Desde ahí se lo debió llamar Cassius X, y más tarde Muhammad Alí.

Este nuevo estilo de vida le generó problemas, llegando al punto de no poder pelear ya que la licencia no estaba a nombre de “este tal Alí”. Sumado a ésta controversia, la negación del campeón a participar de la guerra de Vietnam no le permitió competir y estuvo “parado” por cinco años.

En 1970 volvió al cuadrilátero. A partir de ahí, sus triunfos no serían constantes, aunque pudo reconquistar los títulos tras haberlos perdido. La tentación fue más grande después de su anuncio del retiro y en 1980 fue su último combate, frente al joven Larry Holmes. Perdió por KO técnico, por no haberse decidido dar el paso al costado a tiempo. En 1981 fue su abandono definitivo.

“Lo más importante de mi vida es lograr la paz. Dios me dio esta enfermedad para demostrarme que soy un hombre frágil como cualquiera”. Alí a partir de su alejamiento sufre Mal de Parkinson, y ante esta enfermedad se muestra tal  como lo  fue dentro de las cuerdas: Fuerte y contundente, sin darse por vencido.

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One Comment leave one →
  1. 27 junio, 2010 00:05

    Para los que saben, uno de los boxeadores más contundentes y espectaculares que dio el deporte… Yo que ví alguna que otra pelea, un verdadero crack… muy buena nota!

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