Skip to content

Todo quedó en casualidades

10 julio, 2010

Por Maximiliano Értola

Eran tantas las expectativas y las ansias por ver nuevamente a la Argentina como campeona del mundo, que las comparaciones con la última Copa ganada en México 1986 fueron inevitables. Sin embargo, una vez más el fútbol demostró que está por encima de cualquier numerología y que las semejanzas fueron solo datos de color.

Decenas y decenas de casualidades se dieron en este Mundial de Sudáfrica 2010 con el jugado en México 24 años atrás. Se podría elaborar un pergamino con estas curiosidades, pero todo quedó en la nada cuando Alemania pasó por encima al equipo de Maradona en cuartos de final y nuevamente la Copa no vino para la Argentina.

Decir que Maradona y Bilardo estuvieron en ambos Mundiales, o que el delantero de área titular también jugaba en el Real Madrid, o que Argentina contaba con el mejor jugador del momento, es solo un tentempié de la gran variedad de platos a degustar.

El paralelismo pudo haber comenzado con las angustiosas clasificaciones al Mundial. Para viajar a México y a Sudáfrica se debió sufrir primero con partidos ante Perú teñidos de suspenso y lluvia. En ambos, hubo un gol milagroso: el añejo de Gareca y el recordado de Palermo. 

Ya asegurada la participación en una nueva Copa del Mundo, las coincidencias previas no tardaron en llegar: Borghi previo al 86 era jugador como Maradona y fue campeón con Argentinos antes del Mundial de Mexico, ahora Bichi es DT como Diego y también fue campeón con el Bicho previo a Sudáfrica; la Champions League anterior a Sudáfrica  la ganó un equipo italiano (Inter), igual que antes de México (Juventus); tanto en 1986  como en 2010, México jugó el partido inaugural y empató 1 a 1; Egipto ganó la copa África, como en el 86, último Mundial en el que participó Argelia.

Sin embargo, con el correr de las victorias en territorio africano, más de uno empezó a buscar detalles que se repitieron de aquel año 1986, como por ejemplo el minuto del primer gol (6’ en cada Copa). “Viejo, las películas ganadoras del Oscar fueron argentinas, y en ambas actuó este muchachito pintón… Pablo Rago. Acordate de aquella, “La historia oficial”, y esta, “El secreto de sus ojos”, le señala un ama de casa a su marido luego del 1 a 0 a Nigeria.

Tras la goleada ante Corea del Sur (también rival en México) se sumaron más adeptos a las reseñas de color. Así fue como surgieron datos archivo, como que previo a las dos Copas descendieron Rosario Central y Chacarita, el campeón del Mundial anterior había sido Italia (ganó España 82 y Alemania 06), Grondona se mantenía como presidente de AFA, la Copa América siguiente al torneo correspondía a la Argentina organizarla, y demás.

Pero hasta ahí solo iban dos partidos y faltaba mucho camino por recorrer. Sin embargo, llegó la tercera victoria al hilo y el pasaje hacia cctavos. La ilusión fue creciendo y los amantes de las casualidades buscaron datos fuera del fútbol. Así fue como argumentaron el concepto con: Argentina tenía al mismo capitán de Copa Davis (Tito Vásquez); en la NBA, previo a ambas Copas, Boston fue el campeón de la Conferencia Oeste; el último terremoto de 8 grados había sido en el 86 (este año en Chile).

En octavos de final llegó México (aunque pudo haber sido Uruguay, como en 1986). El triunfo por 3 a 1 motivó a los amantes de los números: los últimos dos campeones del mundo son Brasil e Italia, que tuvieron que esperar 24 años para volver a consagrarse, mismo tiempo que lleva Argentina de sequía; en 1986 había 13 Selecciones europeas igual que ahora; en la astrología, 2010 es el año del Tigre, al igual que lo fue en 1986.

Alemania tocaba en cuartos (aunque pudo haber sido Inglaterra, como en 1986), y en la previa ya valía cualquier detalle: la pelota es de la misma marca (Adidas); Dinamarca volvió a estar en el Grupo E; era el segundo Mundial de Messi, igual que el del 86 fue para Diego; en el plantel había un jugador apodado Chino: Tapia en 1986 y Garcé en 2010, etc.

No obstante, a los tres minutos de partido todo se desmoronó. Los datos eran solo palabras. Luego, con el segundo grito alemán, las coincidencias iban olvidándose. El tercer festejo teutón ya hasta hacía odiar a las casualidades, que finalmente quedaron en el olvido con el pase a la red de Miroslav Klose.

Anuncios
No comments yet

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: