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El cincuentenario del 10

30 octubre, 2010

Por Maximiliano Értola

El mejor jugador de todos los tiempos celebra un nuevo aniversario en medio de la tristeza que lo inunda por no seguir en la Selección: “Hubiera sido el mejor regalo…”, reveló. Maradona llegó a los 50 años y te proponemos un repaso acerca de su turbulenta pero maravillosa vida.

Aquél joven que hacía jueguitos y soñaba con ser campeón mundial vio la luz un domingo (día de fútbol) 30 de octubre de 1960 en el Policlínico de Lanús. Creció de la mano de Doña Tota y Don Diego en una humilde vivienda de Villa Fiorito, pero fue allí donde Maradona comenzaría a ser Maradona, donde empezaría a engendrar una zurda inmortal, donde se gestaba un ídolo.

De los potreros de Fiorito pasó a debutar en la Primera de Argentinos Juniors el  20 de octubre de 1976, en la caída de su equipo ante Talleres. Pero la vida le daría una revancha frente a los cordobeses, ya que en su estreno con la camiseta de Boca les anotó dos goles en La Bombonera.

Su primer sello en el Viejo Continente fue en 1982, cuando el 5 de septiembre hizo su presentación, con gol, con los colores del Barcelona en la derrota por 2 a 1 ante Valencia. Pese a los 38 tantos que marcó en 50 partidos, el Diego no rindió al máximo debido a una hepatitis y a la tremenda patada de Andoni Goikoetxea, que le rompió los ligamentos del tobillo izquierdo.

Sin embargo, el Ángel de los Cabecitas Negras se mudaría a Italia para pintar el trazo más bello de su carrera. Llegó al sur del país, donde los estandartes eran la pobreza y la pasión por el fútbol, dos idiomas que Maradona conocía desde pequeño.

La casaca celeste del Nápoli le sentó perfecto, y su romance con los duros tifosis no tardó en nacer para nunca morir. Durante los casi siete años que duró su etapa en el club, entre el 23 de septiembre de 1984 y el 24 de marzo de 1991, jugó 259 partidos, señaló 115 goles y conquistó cinco títulos (dos ligas, una Copa Italia, una Copa UEFA y una Supercopa Italiana).

Nuevamente volvería a probar suerte en España, donde fue dirigido por Carlos Bilardo en Sevilla. Pero los resultados de la temporada 92/93 no fueron los esperados y con 7 gritos en 30 juegos Maradona abandonó Europa para volver a la Argentina y vestir la rojinegra de Newell’s (5 partidos sin ningún gol).

La suspensión de 15 meses que le aplicó la FIFA por el control antidoping positivo por efedrina (Mundial 94) alejó a Diego de los pantalones cortos pero lo acercaron con el buzo de DT. Probó suerte en Mandiyú y en Racing, entre octubre de 1994 y mayo de 1995. Los resultados no fueron los esperados porque Maradona todavía se sentía jugador.

Es por eso que en julio de 1995, Diego firmó contrato con Boca y le dio rienda suelta a su retorno a las canchas. Así como en octubre del 60 nació, en octubre del 76 debutó, en octubre del 97 jugó su último partido: el Superclásico ante River (salió en el entretiempo para dejarle su lugar a Riquelme).

 

 

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