Skip to content

Camerún – Adrogué, una ruta difícil de transitar

27 noviembre, 2010

por Nicolás Vallina

Romeo Kedé, delantero africano de Brown, tuvo que superar varios obstáculos para adaptarse a la Argentina. Fue discriminado en una cancha de fútbol, debió aprender castellano y se hizo amante del asado y el dulce de leche. Ah, también desmiente –con una sonrisa- el mito que inhibe a muchos argentinos: “no es cosa de negros o blancos, aunque a la hora del levante nos favorece que se dejen engañar por esa fantasía”.

Nacido en Camerún en 1984, el delantero Celestino Romeo Kedé Ngah debutó en Primera División en su país a los 17 años. Posteriormente, pasó por Uruguay, Chile y Paraguay y, en 2007, arribó a la Argentina, donde luego de jugar en Cruz del Sur de Bariloche, se sumó al plantel de Brown de Adrogué.
A los 26 años, Romeo domina con mucha naturalidad el castellano pero con las deficiencias lógicas de haber vivido la mayor parte de su vida en África, por lo que será necesario reformular sus respuestas para lograr una mejor comprensión.
-¿Cómo se da tu llegada a Sudamérica? ¿Con qué objetivos?
-Llegué a través de un contacto que tenía mi representante. Me sedujo la idea de jugar en una liga más competitiva y de crecer futbolísticamente para, en un futuro, tener la posibilidad de emigrar a Europa.
-¿Fue difícil la adaptación a la vida cotidiana?
-Al principio sí, por los cambios culturales y, sobre todo, por el idioma. Yo no sabía nada de castellano pero por suerte aprendí bastante rápido. Tiene muchas similitudes con el francés que yo manejo, algo que me facilitó el trámite.
-¿Y en lo futbolístico? ¿Cuáles fueron las principales diferencias que encontraste?
-En ese aspecto la adaptación me costó menos porque yo venía de jugar en Primera División, en África. Igual creo que los mayores problemas pasan por la viveza en el juego y la disciplina táctica. En Camerún, los técnicos se forman en Europa por lo que no hay tanta diferencia en la manera de entrenar; pero la infraestructura, los contratos económicos y la organización es muy poco profesional. Acá en Argentina las canchas son mejores, los jugadores se tratan de otra forma y el impacto que tiene el futbol en la sociedad es muy grande. Allá el hincha no es tan fanático, se divierte pero no lo vive con tanta pasión.
-¿Cuáles son los cambios culturales más notorios?
-Yo que vengo de una cultura más tradicional, noto que la sociedad es más occidental, civilizada; mientras que allá somos más tranquilos, reservados. Acá la gente está más abierta de la mente, más rápida, son más vivos. Allá, por ejemplo, es muy difícil que te saquen ventajas con la plata, con un vuelto.
El argentino no podría vivir sin el mate, el dulce de leche y el asado. ¿De qué cosas no podría prescindir Romeo Kede por ser camerunés?
-La verdad es que allá hay una variedad muy amplia de gustos por la gran cantidad de etnias que existen. Hay cerca de 200 dialectos, por la diversidad de etnias y cada una tiene su propia cultura. Yo, por ejemplo, no tengo nada en particular, porque formo parte de una tribu que conserva pocas costumbres. Yo tomo el café o el té como se toma acá.
-¿De Argentina qué es lo qué más te gustó?
-El dulce de leche y el asado. Desde que llegué, son mis debilidades. A lo que no me he podido acostumbrar es al mate. Mis compañeros me quieren convencer, pero no creo que puedan (ríe).
-Durante tu estadía en Bariloche, sufriste un hecho de discriminación racial en un partido frente a Independiente de Neuquén. ¿Qué sensaciones pasaron por tu cabeza en aquel momento?
-Sinceramente lo tomé como un hecho banal. Empezaron a decirme “negro de mierda”, “mono”, “come bananas”. Yo me trataba de convencer de que la gente le dice “negros” a todos, lo traté de tomar como un insulto común y lo soporté bien. Después, mi club presentó una queja para respaldarme.
-¿Cuánto tardás en darte cuenta si alguien te lo dice con cariño o con el objetivo de herirte?
-Se siente en el tono, en la forma, en la situación. Si estoy charlando con alguien y me dice “negro”, es muy difícil pensar q me está insultando, pero si la situación es tensa y me lo empieza a decir, es otra cosa.
-¿Fuera del fútbol te ha tocado vivir un acto de ese tipo o notaste aceptación en la calle?
Por suerte me he cruzado con gente tranquila, respetuosa. Pero tengo relatos de amigos morochos de Camerún y de otros países que me han contado cosas que duelen. A mi todavía no me pasó. Todavía (ríe).
-¿Cómo te tratan los boliches de Buenos Aires? ¿Las chicas quieren comprobar el mito?
(Ríe) Yo soy un ser humano normal. Esa cualidad la puede tener cualquier persona. Yo lo pienso así y no creo que sea una cosa de negros o blancos. Hay gente que se deja engañar por esa fantasía, lo que es mejor para nosotros, nos favorece para el levante (vuelve a reír).

Anuncios
No comments yet

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: